| El feminismo en España: parte I |
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No son las mismas cosas las que preocupan a una mujer española, angoleña, estadounidense o japonesa. Y tampoco son iguales las reacciones ante los intentos de esas mujeres por superarlos. Tomando el ejemplo anglosajón, muchas veces me sorprende lo difícil que resulta para una mujer en ese contexto sociocultural seguir trabajando mientras tiene hijos pequeños a su cargo, comprar una pieza de coche o incluso caminar sola por la calle. Estos son ejemplos habituales de la opresión patriarcal que para la sociedad española resultan (casi) vestigios del pasado.
Nos resulta fácil aceptar que la mujer compagine la vida laboral con la familiar porque, además de sufrir una economía que no garantiza la supervivencia con un sólo sueldo, disponemos de una red de relaciones familiares y un sistema educativo público que nos permite dejar a los niños al cuidado de otros, un lujo inalcanzable para muchas familias norteamericanas. La integración en el mundo laboral nos permite además igualar, al menos en las generaciones más jóvenes, el tiempo dedicado a las tareas domésticas. Así como las españolas dedican entre 8 y 20 horas semanales a las tareas del hogar, dependiendo de las estadísticas, en Estados Unidos pueden llegar a las 33 horas semanales. No resulta extraño que muchas decidan abandonar sus carreras para dedicarse en exclusiva al hogar.
Por otro lado, el mundo anglosajón experimenta lo que se conoce como la “cultura de la violación”: la sensación de que la violencia sexual está normalizada, los agresores son aceptados y las víctimas se ven sometidas al escrutinio y a las críticas. Estados Unidos tiene el mayor índice de agresiones sexuales del mundo, y no ayuda el hecho de que sólo se denuncien el 16 por ciento.
Las diferencias entre estas sociedades, pues, determina cuáles son los caballos de batalla de sus movimientos feministas y también cómo se abordan conceptos propios del feminismo.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| jueves, 05 de abril de 2007 | |
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Debo reconocer que no estoy muy
enterada en esto del movimiento feminista patrio, dado que mis
fuentes principales están en internet y éste es un
medio eminentemente anglosajón. Sin embargo, entiendo que se
dan claras diferencias en cómo se vive el feminismo en España
y en Estados Unidos o Gran Bretaña. Vicisitudes históricas
aparte, creo que uno de los factores principales de esas diferencias
consiste en los diversos modelos socioculturales de esos países.






