| ¡Agua va! |
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El PP valenciano asegura que si el PP español gobernase en Hispania y el trasvase del Ebro se hubiese realizado, dicho río no “vertiría” al mar sus tesoros líquidos y las tierras del alegre Levante español no agonizarían presa de la “pertinaz sequía”. Es cierto que los ríos se definen, precisamente, porque “vierten” sus aguas en el mar a fin, entre otras cosas, de completar el “ciclo del agua”, que no explicaré – como es obvio – aquí ni ahora, pero no es menos cierto que las aguas de esos ríos, que son el vivir, alimentan las explotaciones agrícolas, los azudes, pantanos, presas, embalses, pueblos, ciudades y también terras míticas y urbanismos destructores de litorales, motor económico y símbolo de desarrollo – efímero, pero desarrollo al fin y al cabo –, antes de ir al mar, que es el morir, para eso del “ciclo del agua”. Lo que no dice el PP valenciano es cuándo iba a llevarse a término dicho trasvase, ni en qué condiciones, ni qué precio iban a pagar los agricultores – que los constructores “poceriles” a lo mejor la tenían gratis, en virtud de su condición de “motor económico”, sobretodo para algún bronceado portavoz “popular” –, ni dicen tampoco que dicho trasvase sólo podría efectuarse garantizando el “caudal ecológico” del río, ni que los trasvases, por definición, están al albur de las condiciones y voluntades de la “cuenca cedente” y no de las necesidades de la “cuenca receptora”. Claro, eso no interesa.
Y entre tanto, el Ayuntamiento de Valencia, santo y seña del PP valenciano, con dña. Rita Barberá a la cabeza, que ya es como “La Faraona” porque no para de mandar construir pirámides, se ufana de haber mandado al mar, a ese Mediterráneo que es como el morir en el que “vierte” sus codiciadas aguas el río Ebro, el del trasvase, agua por valor de 1860 piscinas olímpicas, según cálculos municipales unos 661,436 m3 (http://www.valencia.es) del ala, como quien no quiere la cosa. Y eso en pleno corazón de la sequía que agosta nuestros recursos y asfixia nuestro desarrollo como consecuencia del “desgobierno” de los rojos masones y contuberniadores del PSOE, y adláteres, que niegan a esta Comunidad el pan y la sal, y sobretodo el agua, con ánimo de hundirla en el fango, bueno en la arena del desierto más bien, al habernos cerrado el grifo del maná salvador que venía del Ebro. Es sonrojante que el Ayuntamiento de Valencia se ufane de haber lanzado al mar tanta agua ¡Con la falta que hace en el campo valenciano! Y a las puertas del desierto. Este derroche no tiene nombre, pero menos nombre tiene la poca vergüenza de este partido político, que considera perjuicio para la Comunidad – o lo que sea – Valenciana lo que hace el Ebro por su natural y se enorgullece de lo que hace la alcaldesa de Valencia por lo criminal.
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| Escrito por Enric Casanova | |
| domingo, 08 de abril de 2007 | |
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El
PP valenciano, que no es que atraviese buenos momentos y que ve
peligrar su hegemonía en esta Comunidad Autónoma,
próximo el descalabro electoral que se adivina a la vuelta de
la esquina, como quien dice, está que trina y a falta de
asidero más sólido recurre a la “guerra del agua”
para ver si por ahí convence a la ciudadanía valenciana
de que les vote, con uve. Dicen que el Ebro, que es un río del
que tiempo atrás el ministro Arias dijo que iba a sacar un
trasvase “por cojones”, que finalmente se truncó por el
mismo procedimiento que iba a ocurrir, “vierte” al mar el caudal
que significa ese trasvase en estos tiempos de sobreabundancia de
agua. Y es cierto que el Ebro, tras el apresurado deshielo de las
últimas nevadas, amenaza desbordamientos múltiples que
pueden anegar pueblos enteros de Aragón y Catalunya.






