| Manifiesto de Asremehco 14 de abril de 2007 |
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Todos sabemos que a la muerte del Caudillo se concedió una Ley de Amnistía y todos hicieron borrón y cuenta nueva para integrarse en el sistema democrático español. Los miembros de la Dictadura Franquista pudieron acomodarse en la nueva sociedad española sin asumir las consecuencias de su gestión al frente del aparato represor del Régimen, mientras que los encarcelados y exiliados pudieron salir de la cárcel y volver a España sin afrontar las condenas que les acarrearían las Leyes Franquistas.
Con ello se evitaba que los Militares y el búnker franquista fuesen encarcelados, lo cuál les habría llevado a boicotear el regreso a la Democracia (pese a todo lo intentaron).
Las posturas adoptadas por las diferentes facciones de la política española eran comprensibles si las enmarcamos en el contexto de 1975:
-España gestionó la desarticulación del Franquismo desde dentro, sin ayuda reseñable del exterior, y por tanto lo primero y más importante era evitar que el Ejército volviese a levantarse en armas contra la Democracia.
Pero más de 30 años después, mantener las condiciones en las que se gestó la Transición Española resulta vergonzante, cuando menos, y humillante en la mayor parte de los casos.
Evidentemente no es España el único país en el contexto internacional que ha transitado de una Dictadura a la Democracia. Ahí tenemos las experiencias de los países latinoamericanos como Argentina o Chile. En éstos, al igual que en el nuestro, se concedieron Amnistías, Leyes de Punto Final, que permitieron mutar los resortes de sus modelos antidemocráticos para transformarlos en otros conformes al Estado de Derecho.
Ahora bien, 20 años después, con sociedades netamente demócratas y asentadas, ambos países han derogado tales leyes y se han abierto las causas contra los Militares y demás componentes de sus Ejecutivos Represores. Y así están siendo juzgados y encarcelados Altos Cargos de los Gobiernos de la época y los Mandos de las Fuerzas Armadas.
Nadie habla de ‘’reabrir heridas’’ o de ‘’revanchismo’’. No existe ofensa alguna en el restablecimiento de la Memoria Democrática. Más bien al contrario, de no acometerse tales medidas existirían en tales sociedades lagunas de Justicia Histórica que jamás podrían cicatrizar.
Debe destacarse la valentía de dichas Naciones y el orgullo que nos produce a los demócratas de todo el mundo el pundonor demostrado con tales iniciativas.
Si volvemos la vista hacia España, el panorama es desalentador. Se nos presenta un proyecto de Ley de Memoria Histórica descafeinado, desprovisto de cualquier afán de Justicia o reparación, simplemente recubierto con un barniz conformista que no satisface a propios ni a extraños.
Dicha regulación no se adentra en la revocación de las Condenas Franquistas, ni señala verdugos en la comisión de tales delitos. Y tampoco establece compensación alguna para los encarcelados que hayan pasado menos de 3 años en prisión. Además se equiparan ambos bandos en lo que a retirada de Monumentos o placas conmemorativas se refiere, obviando cualquier distinción entre los valedores de la defensa del Régimen Democrático elegido por los españoles en las urnas en 1936 y los Golpistas que arropados por Hitler y Mussolini impusieron 40 años de Dictadura en España.
No nos vale con que nos concedan una Certificación en la conste que el asesinato de nuestros familiares fue injusto. Semejante obviedad ofende por su simpleza. Necesitamos que se revoquen las condenas, que se restablezca el honor de nuestros antepasados asesinados, represaliados, torturados y vilipendiados durante tantas décadas.
Necesitamos también que salgan a la luz los nombres de los torturadores, que en la mayoría de los casos quedaron unidos a los de sus víctimas mediante las actas que se levantaban después de cada fusilamiento.
No hay deseo alguno de venganza en tales sentimientos, igual que no la hay cuando actualmente pedimos que los terroristas sean encarcelados por atentar contra los integrantes de nuestro sistema democrático. Extrapolando esta situación a la del 36 comprenderíamos mucho mejor que se trata de DEMÓCRATAS CONTRA GOLPISTAS, VÍCTIMAS CONTRA ASESINOS, DEFENSORES DEL ESTADO DE DERECHO CONTRA TERRORISTAS.
Si a pesar de ello aún no os habéis convencido reparad en el hecho de que la mayoría de tales represores ya están muertos o tienen edad suficiente como para no ingresar en prisión. Es decir ni siquiera habría que acometer la empresa de enjuiciar a dichos verdugos, sino que se trata simplemente de reparar la dignidad de nuestros compatriotas caídos por la Defensa del sueño republicano, de que un mundo mejor era posible.
Mantener la situación actual sería reconocer que la Democracia Española pagó un precio político por su existencia y que el Estado de Derecho naciente se rindió ante los Franquistas. De nosotros depende cambiar el presente y el futuro, lamentablemente, el pasado ya no podemos borrarlo.
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| Escrito por Azfranpar | |
| jueves, 12 de abril de 2007 | |
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Se cumplen 32 años desde el
final de la DICTADURA FRANQUISTA. Mucho ha llovido desde entonces,
pero no nos viene mal repasar los sucesos que jalonaron el tránsito
del Régimen Franquista a la Democracia y sus caracteres.






