| Lecturas |
1445  |
|
La
estructura goebbelsiana del discurso que emana del centro productor
del “pensamiento único”, fuente de la verdad inmutable y
eterna, revelada por el gran estadista y líder cósmico
de Georgetown, dibuja un escenario de estático escapismo de la
realidad evidente que sitúa al PP en el inexorable camino a la
esquizofrenia autodestructiva. La mentira sobre los atentados
terroristas del 11 M que cuando el partido conservador ocupaba el
Gobierno difundió para no perderlo, y que finalmente no sólo
le costó el poder sino la mayoría absoluta, ha
hipotecado el futuro del PP en una espiral de absurdo esperpento cuyo
final no se vislumbra todavía en lontananza. Ahora le ha
tocado el turno a la Policía Nacional, sobre cuya actuación
cierne la sospecha de corrupción el eurodiputado conservador
Díaz de Mera, asegurando la existencia de “fuentes” que
dice que le dijeron, porque lo habían oído en alguna
taberna o lupanar indefinido porque allí se rumoreaba entre el
personal, que insinúan la existencia de un presunto “informe”
que relaciona inequívocamente a la banda terrorista ETA con
los atentados, Ben Laden, Al Qaeda, Iraq, y el Tato, si fuere
menester.
Claro
que la “fuente” no se ha dado por aludida, ni aún cuando
el mismo Díaz de Mera le ha llamado por teléfono, de
hinojos postrado y mentando al Padre, para que respaldando la trola
festivalera confirme la versión esperpéntica de la
mentira que quiere transformarse en verdad. Dicha “fuente”
afirma, y así se lo hizo saber al propio Díaz de Mera,
que nada sabe de ningún supuesto informe que vincula a ETA con
los atentados y que tampoco le hizo a él comentario alguno al
respecto de cosas cuya existencia desconoce. Zaplana “el
bronceado”, que si para mantener su estatus y el sueldo que le
permite hacer regalitos a “la parienta” a costa del erario
público ha de poner la mano derecha sobre Los Evangelios para
jurar, bajo pecado mortal de los malos, que la Tierra es plana y la
sostienen cuatro elefantes, lo hace, ha salido a la palestra para
decir que se deja cortar los brazos enteros por respaldar la
veracidad de los patéticos balbuceos del subordinado de Rajoy.
Como el sujeto en cuestión no parece que se sienta muy
respaldado por la actuación del amigo del Pocero, ha seguido
en sus trece, rogándole a “la fuente” – que ya parece
“garganta profunda” – “por su madre” que se acerque al
juzgado, a decirle al juez la mentira, para que no lo enchironen, por
fantasear con cosas serias, pero ni por esas, así que ahora
está “con el culo al aire”, como se dice vulgarmente.
Lo
único que queda meridianamente claro después de
asistir, no sin cierta perplejidad y con bastante vergüenza
ajena, al espectáculo lamentable protagonizado por Díaz
de Mera en particular y por el PP en general, es que al partido
conservador español se le han fundido los plomos. Todavía
no se han dado cuenta de que, pese a lo que afirmó el
lugarteniente de Hitler, repetir muchas veces la misma mentira no la
convierte en certeza irrebatible, ni existe la piedra filosofal que
transforma el plomo en oro, ni existen los Reyes Magos o el Ratoncito
Pérez pese a que se afirme muchas veces con vehemencia. Pedro
J. y Fedeguico I “el libegal” siguen buscando a ETA
desesperadamente, porque la necesitan más que el comer, ya que
se han enredado tanto en su propia basura que como Otegi ya no pueden
pasar sin ella y viven bajo su paraguas, pero esa es una vida
miserable, indigna y breve. Allá cada quien con su conciencia.
Comentarios de los usuarios (0)
|
|
|