| ¿Es el nacionalismo el Demonio? |
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Hay que empezar diciendo que parece que todo el mundo identifica a algún nacionalismo como el demonio que provoca los males: unos creen que los malos son los nacionalismos de los catalanes y vascos, que son españoles y los malvados no quieren reconocerlo. Otros creen que los fascistas son los nacionalistas españoles, que siempre se han aprovechado de Catalunya/ Euskadi. Y, finalmente, hay unos cuantos que se sienten asqueados de nacionalismos españoles, catalanes, vascos y demás. Hay, en ese sentido, el convencimiento general de que el Nacionalismo es el Demonio, siendo este: a) el nacionalismo separatista, b) el nacionalismo español, c) todos. Pero el culpable es siempre algún nacionalismo. Decir que el nacionalismo es el demonio nos garantizará aplausos si no continuamos y aclaramos a cual nos referimos. Por otro lado, casi todos pensamos que hay un grupo de gente que se basa en invenciones identitarias para abarcar todo con debates estúpidos. Unos creen en que eso de la Nación Catalana es una milonga para sacarnos los cuartos a los castellanos, que tanto se han sacrificado por España. Otros creen que es el nacionalismo castellano el que saquea Cataluña o el que reprime los deseos de libertad del Pueblo Vasco. Y luego están los que creen que ambos nacionalismos son un timo retroalimentado gracias al cual las oligarquías de ambos nacionalismos nos esquilman a todos. Además de creer que el Mal es algún nacionalismo, todos creemos que al menos alguno de ellos está basado en mentiras interesadas de las que determinados grupos sacan provecho político (léase económico). Por estas cosas y más, el Demonio en este país no es el nacionalismo. El Demonio auténtico en este país es la sospecha sistemática de que son “los otros” los que conspiran y hacen el Mal movidos por todopoderosos padrinos que no hacen más que inventar mentiras para lograr sus tenebrosos fines. Ese desprecio por el que no piensa como nosotros, al considerarle por narices un pobre tonto o un avieso manipulador, es el que genera el odio que mata políticamente a este país: cada vez más pensar cosas diferentes a las de otra persona implica necesariamente o caerle mal (¡es malvado!) o ser tomado por un pobre manipulado (¡es tonto!). Ese determinismo fatal sobre los que no opinan como nosotros es lo que está devastando políticamente al país, no los nacionalismos centrífugos/ centrípetos, que son meros instrumentos en esta situación. Es ese creer que todo vale contra el enemigo. Es ese valorar los hechos no en sí mismos sino en función de quien los efectúa. Es esa tendencia a querer tensar la cuerda antes que nada la que está matando la posibilidad de dialogar sin gritos con alguien en este país. No es el Nacionalismo el problema, ni los nacionalistas españoles o catalanes o vascos. El problema son los creadores de odios, de paranoias y de cizañas, son los que niegan que pueda haber gente que piense distinto que tenga buena intención. El problema son los que demonizan sin parar lo que no les place.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| martes, 17 de abril de 2007 | |
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