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L SOCIALDEMÓCRATA Dice el refranero hispano que quien ejerce el noble arte de la pesca fluvial puede aumentar la rentabilidad de su actividad si es capaz de desempeñar su labor entre las turbulentas aguas de un río revuelto. Si los socialistas valencianos encuentran el río que está revolviendo el facherío levantino y toman la acertada decisión de lanzar el anzuelo en las procelosas aguas del electorado indeciso, por el que ya no se preocupa la derecha recalcitrante y montaraz, a buen seguro que en el País Valenciano volveremos a tener un Gobierno progresista.
EL SOCIALDEMÓCRATA Revolviendo el río del electorado de la Comunidad Valenciana está ocupado Zaplana I “el bronceado” y su corte de correligionarios, que ya han conseguido dinamitar la unidad de su partido, el PP, en la elaboración de candidaturas electorales en Alicante. José Joaquín Ripoll, zaplanista, le ha dado con queso al sector oficialista de Camps, encabezado allá en la “terra mítica” por el no menos mítico Luís Díaz Alperi, alcalde de Alicante, cuyo nombre aparece actualmente relacionado con ciertos asuntos judiciales, como su compañero de partido en Castellón, Carlos Fabra, el de las sempiternas gafas de sol, ustedes ya saben. La cosa se ha puesto tan peluda que a Génova (Madrid, no Italia) han llegado dos listas, una en la que hay mayoría de “zaplanistas” y otra en la que la mayoría es de “campsistas”. Y ustedes dirán ¿qué diferencia hay entre unos y otros? Me gustaría poder contestarles con solvencia pero mucho me temo que no dispongo de datos fidedignos y sólo puedo elucubrar – especular, que diría (y haría) “el bronceado” – alegando que el sector “campsista” es el sector “de misa diaria”, el ortodoxo, la derecha del Antiguo Régimen (ustedes ya me entienden); y el “zaplanista” es, digamos, más liberal, inmobiliario, “viva la Virgen”, que van a misa por intercesión del líder y no por propia voluntad, y esas cosas. Pero esto es sólo especulación, no me hagan caso. En realidad se trata de corrientes personalistas, lideradas por dos personajes concretos y bien definidos: Zaplana y Camps, dentro del mismo partido y sin esgrimir argumentos ideológicos de peso, por lo que probablemente se trate de diferencias relacionadas con afinidades personales, lealtades, liderazgo o “chupar del bote”, váyase usted a saber. Intentando pescar en el río están los socialistas valencianos. Joan Ignasi Plà va paseando por ahí a ver si cae algo, pero la ciudadanía en general – no los afectos al partido, que ya lo sabemos todo, o casi todo – no lo tiene mucho en mente y no parece que ni siquiera en esta favorable coyuntura vaya a llevarse “el gato al agua”, pero ya veremos, que cosas más difíciles han pasado; y si no que se lo pregunten a ZP, el hombre sin carisma – “Bambi” le bautizó el facherío mediático – que llegó a ser Presidente del Gobierno, merendándose al leonino Rajoy, designado por el método “digital” como sucesor del líder cósmico, gran estratega y tal. En el Ayuntamiento de la capital, Valencia, ha lanzado ya el anzuelo Carmen Alborch, y está sacando pescado fresco del oleaje pepero, pero va a tener que batirse el cobre con un “peso pesado” del PP, la actual alcaldesa, Rita Barberá, que regala delantales a las mujeres y fotos dedicadas a los hombres en los “clubes” de jubilados que financia el Ayuntamiento, y eso son palabras mayores. Con todo, Carmen tiene también su peso específico en el subconsciente colectivo de la ciudadanía votante y no se extrañen si nos da una alegría y desaloja el Ayuntamiento del “Cap i Casal” de especuladores inmobiliarios, regatistas multimillonarios y “faraones” con ínfulas, si es capaz de pescar en “río revuelto”. Enric Casanova.
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