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Quién dijo que el capital huía del conflicto? Las declaraciones José María Cuevas, elegido por sexto mandato consecutivo al frente de la principal organización empresarial española, avivan un clima de crispación que en nada favorece a la economía.
Es obvio que el presidente de la patronal CEOE empieza a cumplir con su cometido. Y aunque parezca mentira no es el de representar el lobby empresarial ante el gobierno y los sindicatos. Cuevas, que debe el cargo en esta ocasión a la catalanofobia vociferante en determinados sectores políticos, económicos y mediáticos, es otro tentáculo más del Partido Popular. Eso sí, uno de los que menos uso hace de la vergüenza y compostura que una persona pública debe conservar. Y no sé si es peor que sea el trombón de varas de esta orquesta filarmónica de la crispación que dirige Aznar o que nos regale notas tan estridentes.
En qué lugar queda la credibilidad del presidente de la patronal cuando supera de forma tan torticera los límites institucionales de su rol en defensa de los intereses de los emprendedores españoles. Está ya en condiciones de desempeñar el papel de representante máximo de los empresarios cuando ha quedado nítidamente expuesto lo que piensa de las principales y más dinámicas organizaciones territoriales de la CEOE, a saber: Foment del Treball en Catalunya y Confebask en Euzkadi.
Cuevas ha demostrado dos cosas. Que no considera prioritario mantener la dignidad de su cargo apartándose del conflicto partidista, por un lado. Y por el otro, que nada le importa trasladar la división política que vive España al seno de su propia organización. Y esto último es lo verdaderamente extraño si no fuera porque a lo mejor, y remarco que sólo a lo mejor, se ha planteado que este mandato culminará su trayectoria al frente de la CEOE. Ojalá.
Necesitamos sindicatos ampliamente representativos, con visión de futuro y capacidad negociadora. Los mismos atributos que deben tener los dirigentes empresariales. En estos momentos en que el país y su tejido económico e industrial se enfrentan al reto de la mejora de nuestra competitividad, Cuevas es un lastre que pesa demasiado. Y me temo que muchos de los empresarios que forman parte de la CEOE ya se han dado cuenta. Quizá se han puesto en marcha los mecanismos del cambio.
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Escrito por Miguel A. Escobar
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domingo, 12 de marzo de 2006 |
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