Es humano todo lo que puedan hacer los humanos. Dar besos, ayudar, etc, pero también torturar, cometer genocidios o apuñalar a gente por la espalda. Todo es igual de humano, no sólo lo que nos gusta. Y es al ser humano como ser desnudo, lleno de miedo, rencor, sueños, ganas de ser libre y de putear a los demás del que hay que hablar y con el que hay que tratar, no de una invención cándida e inocente (prejuicio típicamente izquierdista) o de una que caracteriza al hombre como un monstruo sin remedio (prejuicio típicamente conservador).