Encabezo estas líneas con unos párrafos del Discurso de Don José María Aznar en la Sesión de Investidura, en el Congreso de los Diputados, el 3 de mayo de 1996:
He expresado al principio de mi intervención mi confianza de que el 3 de marzo haya abierto una nueva etapa en la política española. No podemos, sin embargo, ignorar que fenómenos preocupantes y algunas conductas graves han causado en los últimos años un gran daño a nuestra democracia y han contribuido al desprestigio de la política entre los españoles.






El presidente Obama llegó a Afganistán en una visita sorpresa para reunirse con su homólogo afgano Hamid Karzai y tratar, entre otros, el tema de la corrupción de las autoridades locales, tras el evidente enojo de la Casa Blanca por los continuos desaires del Karzai en su política de aislar a Irán , plasmados en las recientes visitas del presidente afgano a China e Irán , donde mencionó
Los políticos de alto nivel construyen su imagen grácias a asesores y profesionales que enfatizan los aspectos personales positivos del líder para construir un buen relato de él. Eso, si las cosas van bien, todos recordamos el antirelato que tiene Jose María Aznar y su juego de peinetas, su talante ultraagresivo y su actitud de desprecio hacia el mundo.