Esta pasada semana, la izquierda europea ha vivido unos procesos convulsos. En Italia, un sector de la derecha del Partito Democrático ha constituido un nuevo movimiento político centrista, a causa de que los resultados de las primarias abiertas recientemente celebradas han supuesto, según ellos, un giro a la izquierda del “pidí”, precisamente 20 años después de que el PCI diera el histórico “giro de Bolonia” renunciando al comunismo para ocupar el espacio de la izquierda amplia.
En Francia, hay gran polémica en el interior del Partido Socialista, por los intentos de un sector renovador de abrir el partido, no solo a los centristas del Modem, sino también los Verdes, a los radicales, a los ex comunistas de Hue…, es decir de construir una mayoría de centro izquierda alejada del extremismo de la nueva izquierda anticapitalista y el inmovilismo de la vieja guardia socialista. En Alemania, el SPD ha elegido a un nuevo líder, integrando en la dirección al ala izquierda, en un intento de frenar la sangría electoral que les está infringiendo Oskar Lafontaine, con su nueva izquierda reformista, institucional y fuertemente social (por cierto, nada que ver con los planteamientos que el PCE aprobó el otro día en su congreso, por mucho que se envidien sus éxitos electorales en IU...
Estos movimientos dentro de la izquierda mayoritaria, son fruto sin duda, de la desorientación ante la actual situación económica y las dificultades con que nos encontramos para que los progresistas logremos liderar un necesario proceso de cambio en las estructuras sociales y financieras de nuestra sociedad. Es necesario y urgente, que se celebren, por lo menos de manera simbólica, los Estados Generales del progresismo europeo, para debatir sin cortapisas, replantear las cosas y dar respuestas a los ciudadanos ante los profundos cambios de nuestro tiempo.
En España, también tenemos que abrir espacios de reflexión en la izquierda (algo que está haciendo muy bien la Fundación Ideas) y afrontar claramente, como ampliar nuestro espacio, yendo al encuentro, sin renunciar a nuestra identidad socialdemócrata, de los sectores jóvenes y urbanos, cada vez más pragmáticos y con una sensibilidad ecologista post-ideológica y de ese centro sociológico, que incomprensiblemente y sin lógica alguna, se asocia electoralmente a la derecha española, que es sin duda, una de las más neoliberales y confesionales, de toda Europa.
De esas nuevas fronteras para afrontar con garantías de éxito los retos de los ciudadanos, trata el debate existente en toda la izquierda europea y que antes o después traspasará nuestras fronteras…





