Ese domingo el programa empezó bien: “The Walking Left”, con imágenes de la serie “The Walking Dead”.
Siguió el Follonero entrevistando a Miguel Angel Aguilar, mi tertuliano favorito y por tanto el mejor (aquí relatan el porqué). Nos sorprendió diciendo que Zapatero tenía como activo electoral a Losantos, ya que confiaba que la gente de izquierdas le votara para evitar la victoria del entonces locutor de la COPE, de Libertad Digital, etc. Nunca lo hubiera pensado. Cielos. Cáspitas. Etc.
El programa pretendía explicar algo sobre el declive de la izquierda en España, no sólo a nivel electoral, también a nivel anímico. Para ello, fue a un pueblo andaluz donde gobiernan comunistas (que ponen la imagen del Ché en estadios municipales) y los pisos eran muy baratos. También entrevistó a Julio Anguita.
Con todo esto la izquierda ha perdido otra maravillosa oportunidad. Estoy seguro que el programa ha conseguido lo contrario de lo que pretendía, causando aún más desencanto y desanimo en mucha gente de izquierdas que lo haya visto. El propio Follonero preguntó a Miguel Angel Aguilar si de la crisis sólo puede salirse con medidas de derechas, a lo que éste venía a responder que sí. La izquierda como algo bonito para cuando no es necesario.
La izquierda en la que yo creo es la de Roosevelt, que cogió a un país en un momento económico épicamente crítico y levantó las bases de lo que se haría en economía en décadas. La izquierda en la que yo creo es la de Lula, que debería ser imitado por el resto de izquierdas sudamericanas. La izquierda en la que yo creo es la de Felipe González, que a pesar del “peculiar” clima militar o de la traumática década de los ochenta plagada de asesinatos de ETA, consiguió que el país creciera económicamente y estableció las bases de un estado de bienestar algo más parecido al del resto de Europa.
Es la izquierda en la que yo creo. Es defectuosa, tiene lagunas y deja muchas dudas. Vamos, que es una opción horrible, lo sé. Pero es la menos horrible de todas las horribles opciones políticas que conozco.
Por eso creo que es a Felipe González al que debieron entrevistar. Es a la Fundació Olof Palme donde debieron ir (entre otros muchos sitios). Es a Keynes y Roosevelt a quienes deberían empezar a mencionar, y seguir con otros ejemplos en el extranjero, como Lula da Silva. A gente que hizo que más igualdad fuera posible, que el crecimiento económico fuera posible. Y todo ello desde la izquierda, desde la preocupación principal por la desigualdad.
El objetivo es más igualdad. Y es posible. No es una utopía que se desvanece cuando un partido de izquierdas llega al poder. Es real. Ha pasado. Ha funcionado. Varias veces. En varios países. En diferentes circunstancias. Se puede aprender de ello. Algo de todo eso puede repetirse, algo seguramente no. No todo es importable, pero seguro que podemos mejorar muchísimo.
La depresión no viene por creer que hay demasiadas cosas malas en el mundo. Es la ausencia de cosas buenas la que deprime. El actual ánimo depresivo de la gente de izquierdas tiene una base real (el principal partido de derechas ganará las próximas elecciones de paliza, salvo milagro laico). Pero también tiene otra base que no lo es: tener sueños o aspiraciones que ya han fracasado repetidamente mientras se desconoce o se ignora ejemplos de éxito de políticos izquierdosos. Repitiendo una y otra vez la derrota del comunismo frente al capitalismo se fomenta una nostalgia y desesperanza doblemente peligrosa, por ensalzar algo que en la práctica era peor para el trabajador medio y por transmitir la idea de que no hay alternativa a “la derecha”: no nos queda nada bueno para evitar la depresión. De ahí el mito de la eterna traición a la Auténtica Izquierda, sea ésta lo que sea.
Los medios autodenominados “progresistas” deberían actualizar algo sus lecciones de Historia. No muchos van a pegarse por leer cosas de oscuros economistas aficionados a divulgar, pero muchos más van a ver la Sexta. Repitiendo errores del pasado y revolcándonos en ellos como oseznos felices sólo conseguimos perder un tiempo valioso





