Socialdemocracia.org

Artículos y reflexiones desde la izquierda

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

En Catalunya (casi) todos son socialdemocratas

E-mail Print

Uno de los fenómenos más extraños que lleva años produciéndose en Catalunya es que los políticos, salvo contadas excepciones, se consideran socialdemócratas. Es la palabra mágica y autoreferenciada. Sí, el “fet diferencial català”, l’oasi català” es socialdemócrata.

Lo curioso, por no decir insólito porque es un caso único en el universo político europeo, es que partidos como CiU que en otros lares son definidos como o bien de derechas o bien de centro-derecha, liberales, conservadores, demócrata-cristianos y otros tipos de adjetivos calificativos en el mismo sentido semántico que los anteriores, aquí en Catalunya se autoproclaman socialdemócratas, lo cual, a parte de ser una especie de misterio inquietante es un embrollo para los votantes. Por que viendo al líder de los Convergentes Artur Mas reivindicándose como socialdemócrata (y también como el Kennedy catalán, aunque sin Marilyn Monroe, faltaría) o el eterno aspirante a la alcaldía de Barcelona Trias como socialdemócrata estilo Olf Palme, la confusión está servida.
Bien havemus problema, pero propongo soluciones a sabiendas que nadie me tomará en serio y menos aún, caso que me leyera un político implicado en el embrollo, seguirán mis consejos, que no sé si son socialdemócratas (los consejos). Para no extenderme sólo me referiré a los políticos y sus partidos que nos enseñaron (en el colegio, en la universidad, en la televisión…) que eran socialdemócratas, los socialistas como en cualquier país de la Europa occidental y los Convergentes nuevo paradigma socialdemócrata. Cabe decir que no son los únicos en definirse socialdemócratas porque como producto de denominación de origen tenemos socialdemócratas independentistas, socialdemócratas ecologistas, socialdemócratas patronales y socialdemócratas taurinos y socialdemócratas antitaurinos.
Empecemos por los nuevos socialdemócratas, CiU. Su líder es uno de los políticos que más veces pronuncia la palabra socialdemocracia por discurso. Además promete no tan solo superar el pujolismo, sino el post-pujolismo, aunque aquí nadie hable del post-post-pujolismo. Recordar al lector que Pujol no se consideraba socialdemócrata, no; él se consideraba como el gran mediador entre el capital y los trabajadores, todo ello para mayor gloria de Catalunya. Era una especie de buen árbitro que a todos contentaba. Llegados a este punto reconocer las buenas intenciones de Artur Mas pero avisarle que está confundiendo a la ciudadanía. Todos creíamos que los únicos socialdemócratas, los legítimos, aunque estos sean ciertamente peculiares, son el PSC, Partit dels Socialistas (en plural) de Catalunya. Desde siempre socialismo democrático y socialdemocracia han sido considerados como lo mismo. Así pues, nunca se ha contemplado la opción de ser socialdemócrata fuera de los partidos socialistas europeos. Como liberales o conservadores fuera de partidos que así se definen y basan su ideario en estas ideologías. Claro que Catalunya es diferente.
Entonces para evitar confusiones y malos usos semánticos propongo a Mas y sus correligionarios que se afilien al PSC. Sí, y una vez allí, vía primarias sea escogido como el candidato socialdemócrata para las próximas elecciones a la Generalitat. Así, no habrían confusiones y no deben temer nadalos que serian exconvergentes, las encuestas consideran a Mas como más guapo (sin llegar a ser Kennedy) que Montilla, algo que es entendible, comprensible y probablemente nadie pondría en duda. De esta forma la soñada socialvergencia se unificaría en el socialismo reduciendo los gastos en subvenciones y otras derivaciones de un partido, porque con esta fusión de dos partidos pasaríamos a uno, que al ser el único socialdemócrata ganaría de calle las elecciones. Por lo que respecta a la parte de Unió de Convergencia, no sé, la vida es dura y siempre hay ganadores y perdedores. Ellos ya llevan décadas ganando de una forma u otra aprovechándose de Convergencia. Que dejen de vivir de ellos. Además el partido popular siempre los ha esperado con los brazos abiertos y la cartera en mano. En cuanto al PSC, la militancia socialista clásica, la que resiste por edad y disgustos, pronto se adaptarían a esta nueva situación, porque a la tradición socialista hay que aunarle la tradición masoquista, una vez mas.
¿Qué pueden hacer los socialistas? Dos cosas. Una, resignación. Posiblemente Montilla, con menos pelo y gomina que Mas no ganaría las primarias socialdemócratas, pero conservarían una pequeña parcela de poder y las crisis son como los ojos del Guadiana, aparecen y desaparecen. Otra opción sería que de una vez por todas defendieran la marca socialdemócrata. Quizás una campaña publicitaria tipo Montilla y la sentencia La Catalunya Socialdemócrata ayudaría, como también Hereu y la sentencia La Barcelona Socialdemócrata. Así la ciudadanía que se considera socialdemócrata pensaría: bien, son ellos, como en Francia es el PSF, en Alemania SPD, en Suecia, Noruega y un largo etc. Por fin nos dan una pista. Además de la campaña si los socialistas se propusieran serlo a tiempo completo, no día si, día no, entonces no haría falta ningún tipo de propaganda, pero eso es otro cantar.
Es hora de concluir: si la socialdemocracia es lo que nos enseñaron, lo que creíamos que era, si Catalunya no es diferente de Europa (España incluida sin renunciar a lo que sí que le es propio) tendrá un partido socialdemócrata (centro-izquierda) uno liberal-conservador (centro-derecha) y otros partidos situados a ambos lados. Y esta diversidad política será el reflejo de la diversidad de las personas que viven en Catalunya. Evidentemente Catalunya no es solamente socialdemócrata. Es multicolor y en el respeto a la policromía sería de agradecer que la clase política no engañara, no confundiera a la ciudadanía. ¿Pueden intentarlo, aunque sólo sea una vez?

 

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.